Naming, la importancia del nombre

Ilustración que muestra la palabra Naming escrita con fichas del juego Scrabble.

24 de Mayo de 2018

Naming, la importancia del nombre

De pequeños a todos nos pusieron un nombre, y nos molesta cuando alguien no se acuerda de él, es demasiado común o nos llaman con otro nombre. Pues a las marcas y empresas les pasa lo mismo, hay que ponerles un nombre, ese proceso se llama Naming y forma parte del Branding de una marca.

 

 

Naming, definición

El Naming es, sin duda alguna, uno de los factores más importantes a tener en cuenta a la hora de constituir i definir una empresa. Podemos definir el Naming como el proceso, la técnica o el arte mediante el cual una empresa crea su nombre. Sin embargo, este procedimiento no consiste únicamente en elegir un nombre al azar que llame la atención de los consumidores.

 

 

 “Crear Namings es contar historias 
cortas que transmiten.” 
 

 

 

El Naming es el corazón de la identidad, es un mensaje que representa en su interior la personalidad y los valores de la marca, transmitiendo confianza y sugiriendo una imagen favorable en la mente de los consumidores. Es decir, el Naming es la “primera impresión” de una marca.

 

 

 

Pasos para crear un Naming

Como hemos dicho, el Naming de la empresa tiene un valor representativo muy importante, así pues es recomendable llevar a cabo un proceso para escogerlo, y no quedarnos con el primer nombre que se nos ocurra.

1. Definir los principales atributos de marca o producto. ¿Cuáles son los 5 principales adjetivos que definen la personalidad de la marca o los atributos del producto?

2. Determinar la promesa de la marca. ¿Qué beneficio único, que sea significativo para el público objetivo, ofrecerá la marca?

3. Mapear a la competencia. ¿Qué nombres se toman? ¿Cuáles son buenos? ¿Cómo está respondiendo el público a ellos?

4. Definir la categoría. ¿En qué industria compite? ¿Quiénes son los competidores primarios y secundarios? ¿Es una compra racional o emocional?

 

 

“En el último año, más de 6.500 
marcas
fueron registradas 
legalmente en España.” 

 

 

5. Pensar en nombres y filtrarlos. ¿Cómo representa el nuevo nombre los atributos o promesas de la marca? ¿Hay connotaciones o asociaciones negativas?

6. Listar los nombres según su categoría. Descriptivo, acrónimo, abstracto, sugerente...

7. Evaluar el nombre. ¿Es exclusivo del mercado? ¿Sencillo y memorable? ¿Apropiado? ¿Fácil de deletrear y pronunciar? ¿Complicado de recordar o difícil de buscar? ¿Apta para el público objetivo?

 

 

 

Características y principios de un buen Naming

Existen distintos métodos para comprobar si el Naming seleccionado debe ser el elegido o no. Debemos hacer una selección y considerar cada uno según cinco características básicas:

- Distintivo. ¿Cómo se destaca el nombre entre la competencia?

- Sonoridad. Di el nombre en voz alta. ¿Cómo suena? ¿Resulta fácil de decir? ¿Es poético?

- Recuerdo. ¿Es fácil de recordar? ¿Cuántas veces tienes que escucharlo antes de recordarlo?

- Expresión. ¿El nombre demuestra de qué trata su marca? ¿Se ajusta a la personalidad de la marca? ¿Le representa?

- Apariencia. ¿Cómo se ve la palabra impresa? ¿Se ve tan bien como suena?

 

 

Además de las cinco características básicas, podemos definir diez principios o leyes básicas de los Naming:

1. Coherente. Con la arquitectura de marcas de la compañía.

2. Historia. Transmitir y sintetizar la historia de la marca.

3. Distintivo, diferenciado y único. 

4. Atemporal y adaptable. 

5. Evocador y sugerente. Con los valores de la marca.

6. Notorio y fácil de recordar.

7. Generar credibilidad.

8. Fácil de leer y pronunciar.

9. Registrable. ¡Tiene que estar disponible legalmente!

10. Evitar posibles asociaciones y connotaciones.

 

 

 

Jugando con las palabras

No hay solo un tipo de Naming, si analizamos los nombres de distintas marcas y empresas podemos ver que existen algunas categorías o estilos, como por ejemplo: 

- Representativos: se convierten en un altavoz de la proposición expresada por la marca. Por ejemplo: Toys’R’Us, Baby Erasmus, Easy Jet o Burger King.

- Acrónimos: son abreviaturas de un nombre descriptivo. Por ejemplo: IKEA, BMW, H&M o 3M.

- Neologismos: definen una palabra nueva que aparece en una lengua, o la inclusión de un significado nuevo en una ya existe, que se basa en formar una palabra nueva a partir de (mínimo) dos ya existentes. Por ejemplo: Movistar que es la suma de Movil+Star.

- Directivos: Intentan instar al consumidor a que haga algo. Ordenan, exhortan, crean urgencias. Por ejemplo: Picture It!, Acción contra el hambre o Go Pro.

- Compromisarios: Se comprometen a alcanzar algún resultado en el futuro. Promesas, “amenazas”, ofertas. Por ejemplo: Dove, J’adore, Euphoria, entre otros.

- Expresivos: Expresan un estado psicológico o emoción. Por ejemplo: Kinder Sorpresa, la vaca que ríe o el perfume Amor Amor de Cacharel.

 

 

En Use It somos expertos en branding, y nos encanta el proceso de Naming, que nos permite en una sola palabra transmitir todo lo que tu marca es. ¿Te ayudamos a crear la imagen de la tuya? Contáctanos.